Testimonios

Paloma Santander, mamá de Alonso.

El 25 de enero de 2019 nació Alonso, mi primer y único hijo. Después del parto se fue con su papá, mientras me llevaban a otro sector para que se me pasara la anestesia. Me preguntaron si quería amamantarlo o darle relleno. ¡Yo no sabía nada! Era súper novata. Pero ahí le dieron relleno y comenzó la pesadilla.

Desde ese día hasta los 6 meses de vida, Alonso no hacía más que llorar, gritar, no dormía, tenía cólicos, dermatitis, deposiciones extrañas, disfonía, hipo y más llantos.

Visitamos a cuatro pediatras, todos decían que mi hijo estaba sano y gordito. Yo estaba convencida de que no. Hice una dieta exenta de caseína y mi hijo no mejoró ni un poco. Llorábamos juntos días y noches, incluso pensé en quitarme la vida, no soportaba más. Veía a mi hijo sufrir y de sólo recordarlo me duele el pecho. Me preguntaba a mí misma: ¿Cómo nadie va a notar que mi hijo está mal?, ¿Cómo voy a saber yo más que un profesional de la salud?

Estaba cansada de diagnósticos errados. Cuando Alonso cumplió 6 meses, sus síntomas se intensificaron. Un día nos dieron el dato de la única nutrióloga en la región, el precio era muy alto para nosotros en ese momentos, pero hicimos lo imposible y lo llevamos. La doctora Nadie me devolvió el alma al cuerpo. Nos mandó a hacer los exámenes de IgE y lo diagnosticó con alergia alimentaria múltiple a sus 6 meses. A los 8 meses y medio logramos estabilizarlo. Todo por lactancia materna. Pero fue duro para mí, llegué a pesar 40 kilos, tuve desnutrición, anemia, mareos, debilitamiento y nuevamente trastornos depresivos. Lloré de hambre, pero valió la pena.

Tuvimos que destetar porque mi cuerpo no daba más. A pesar de que el camino ha sido difícil, esta alergia nos ha enseñado y fortalecido mucho. Actualmente Alonso tiene 1 un año y 4 meses. Come sólo nueve alimentos y pesa 8,8 kilos. Y aunque las cifras no sean muy alentadoras, hemos avanzado harto. El amor de madre todo lo puede. Yo creí que no podía, me culpé, me rendí. Pero mi hijo me miraba y eran baterías nuevas para mí. De sentirme en 0%, su simple existir me cargaba al 100.

Ánimo para todas, ¡en algún momento pasa! A veces siento muy lejano el final, pero los pequeños avances hacen más amena la carrera.

Un abrazo para todos ❤️
Familia Cruces Santander

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